Los inicios de una vocación
Nacido en el Castillo de Sales, en Saboya (1567), Francisco estaba destinado por su padre a una brillante carrera jurídica y política. Sin embargo, su corazón latía por un Reino que no es de este mundo. Durante sus estudios en París y Padua, enfrentó una profunda crisis espiritual sobre la predestinación que resolvió entregándose por completo a la misericordia divina ante la imagen de la Virgen Negra en San Esteban de los Griegos.
Ordenado sacerdote contra los deseos iniciales de su padre, su primera misión fue la reconquista espiritual de la región del Chablais, un territorio calvinista donde su paciencia y caridad lograron lo que las armas no pudieron.
"La medida del amor es amar sin medida. Nada es tan fuerte como la dulzura, nada tan dulce como la verdadera fuerza."
— Filotea (Introducción a la Vida Devota)
La Filotea y el Camino para Todos
San Francisco rompió el mito de que la santidad era solo para monjes y ermitaños. Con su obra cumbre, la Introducción a la Vida Devota, enseñó que la perfección es posible en medio del mundo, en el trabajo, en la familia y en la corte.
- check_circleLa oración como diálogo íntimo y constante.
- check_circleLa práctica de las virtudes pequeñas en lo cotidiano.
Fundador de la Visitación
El Encuentro
Su encuentro providencial con Santa Juana de Chantal dio origen a una nueva forma de vida religiosa basada en la humildad y la sencillez.
Apertura
Diseñó una orden que pudiera acoger a mujeres cuya salud o edad no les permitía las austeridades extremas de otras órdenes.
Tratado del Amor
Sus cartas de dirección espiritual y el Tratado del Amor de Dios son los pilares de la mística salesiana que perdura hoy.
