Vivir en la Visitación es abrazar un camino de "profunda humildad ante Dios y gran dulzura para con el prójimo". Nuestra vida se desarrolla en el recinto sagrado del monasterio, un espacio donde el tiempo se mide por la oración y la caridad fraterna.
Carisma: Humildad y Dulzura
La Pequeña Vía
No buscamos grandes hazañas exteriores, sino la perfección en lo ordinario. Nuestra misión es dar a Dios un corazón dispuesto al sacrificio silencioso.
Dulzura Salesiana
La mansedumbre no es debilidad, sino la fuerza del amor que acoge. San Francisco de Sales nos enseñó a ser "corazones que aman".
"Vivid lo más alegremente que podáis en el servicio de Dios; la verdadera devoción no es triste ni melancólica."
— Santa Juana de Chantal
Rutina Diaria: El Ritmo del Corazón
Oficio Divino
Siete veces al día, la campana nos llama a la oración comunitaria. Unimos nuestras voces al coro celestial por las necesidades del mundo.
Silencio Sagrado
El espacio donde el alma escucha la voz del Amado sin distracciones.
Trabajo Manual
Bordado, encuadernación y cuidado del huerto. Manos que trabajan mientras el corazón reza.
Recreación Fraterna
Momentos de alegría compartida que fortalecen los lazos de nuestra familia religiosa.
Espiritualidad: El Corazón Salesiano
Nuestra espiritualidad brota del Sagrado Corazón de Jesús. Es una entrega total a la voluntad divina, con una sencillez que no busca ser notada.
San Francisco de Sales y Santa Juana de Chantal fundaron esta Orden para aquellas almas que deseaban una vida de clausura pero que, por salud o edad, no podían soportar las austeridades físicas extremas de otras órdenes.